Terapiacionismo (I)

La inexplicable e incongruente laxitud de la legislación española permite que cualquiera (pagando los impuestos correspondientes) pueda montar un negocio sanitario en el que se practique cualquier cosa que salga de sus fantasías o de otras ya existentes y que, además, ese invento pueda llamarse “terapia” sin mayor impedimento.

Desde “maderoterapia” a “fotonterapia” pasando por “Bailoterapia®” o “apiterapia”, el único límite legal en España es la imaginación ya que ni siquiera los colegios oficiales luchan como deberían contra este flagrante intrusismo sanitario (entre otras cosas porque muchos ya apoyan pseudoterapias).

Inventar terapias es gratis

Justo al levantarse por la mañana o antes de ir a dormir, tal vez cuando uno pasea por la calle sin nada más en qué pensar o mientras está sentado con sus quehaceres (ya sabéis a qué me refiero)… no hay momento que no sea apropiado para crear una nueva terapia pseudocientífica. Seguir leyendo

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Pseudociencia vs pseudociencia (2nd round)

En este segundo “enfrentamiento” pseudocientífico los contrincantes tienen un mismo argumento principal, aunque cada uno lo usa… “a su manera”:

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Conspiranoia ondas vs magnetoterapia

Y es que lo que para una produce sanación, para la otra daña: las ondas electromagnéticas. Como ya comentamos en el correspondiente artículo sobre el delirio paranoide de la irracional aversión a las ondas que producen móviles, WiFi o las emisiones de televisión (http://quemalpuedehacer.es/dk/doku.php?id=wiki:miedos-conspiraciones:ondas-radio), las ondas electromagnéticas del rango de frecuencias de estos dispositivos son no ionizantes, y salvo un aumento de temperatura a corta distancia y gran potencia de las mismas son incapaces de alterar la estructura del ADN.

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